Frutas del bosque (parte VI) – Saúco negro

sauco negro

Hoy vamos a hablaros de otra baya poco conocida y utilizada en España: el saúco negro o simplemente saúco. Puede tener forma de arbusto o de árbol pequeño, con la corteza y las ramas de color gris, y con pequeñas flores blanco-amarillentas o color crema. Florece entre mayo y junio, mientras que sus bayas maduran entre agosto y septiembre, y tienen un color negro violáceo. Crece en gran parte del hemisferio norte y en algunas zonas del hemisferio sur. Sus hojas tienen un olor fuerte y penetrante que sirve para ahuyentar a los pequeños roedores y a numerosos insectos, tales como pulgas y garrapatas. Los amantes de la jardinería lo plantan cerca de otros arbustos y árboles frutales, tales como las ciruelas o la frambuesa, para proteger las cosechas. Crece tanto a pleno sol como en la sombra. En numerosos jardines se cultiva como arbusto decorativo, pero es imprescindible distinguir entre el saúco negro, que es una planta con aplicaciones culinarias y numerosos usos medicinales, y el saúco rojo, tóxico para las personas. De hecho, las flores del saúco rojo tienen un fuerte y desagradable olor, pero sus bayas son fácilmente confundibles con las del saúco negro, ya que sólo son rojas mientras maduran; una vez maduras, ambas tienen un color muy parecido.

Para usos medicinales, del saúco negro se utilizan especialmente las bayas y las flores, aunque también son útiles la corteza, las hojas y las raíces. Cada una de las partes de esta planta cuenta con elementos beneficiosos para nuestro organismo, entre ellos el ácido ascórbico y el caroteno. Existen complementos vitamínicos, tanto para adultos como para niños, a base de saúco negro, para mejorar el metabolismo y evitar resfriados. De hecho, está oficialmente reconocido como planta medicinal.

En la medicina popular las bayas de saúco se utilizan tanto frescas como disecadas. Las frescas ayudan contra las neuralgias, las úlceras y las hepatitis, mientras que en su forma seca combaten la malaria. Como apoyo a la medicina oficial, las bayas de saúco ayudan a curar el cáncer de estómago y de piel. Sus infusiones están recomendadas, en cantidades moderadas, como ayuda en las dietas de adelgazamiento, al tener unos suaves efectos laxante y diurético.

Las flores de saúco se preparan en forma de infusiones y tienen un claro efecto antibacteriano, por lo que se utilizan para combatir enfermedades de las vías respiratorias, la gripe y las anginas. También tienen aplicación en la cosmética, extrayéndose de ellas una loción para tonificar y rejuvenecer la piel que se aplica a diario mañana y noche.

sauco negro té

En el campo culinario, las flores y bayas de saúco secas se utilizan como especias. Las flores frescas son preciados aromatizantes de los postres. Con ellas se elaboran mermeladas, bebidas tanto frías como calientes, siropes; tienen usos vitivinícolas, para potenciar el aroma de los vinos; son un colorante natural de los platos. En Inglaterra sirven para la preparación de una bebida inglesa tradicional, o como relleno, mezclado con la manzana, de tartas. En Suiza es popular el zumo de saúco, al que se añade el extracto de sus flores. En los países eslavos, el zumo de las bayas de saúco se fermentaba para después destilar vodka. También servían como colorante natural para tejidos de seda y algodón, tiñéndolos de negro o azul, dependiendo de los demás componentes que se agregaban a la mezcla. Otro uso del saúco era la conservación de las manzanas, que se almacenaban mezcladas con flores de saúco, lo cual aumentaba el tiempo de su conservación y las hacía más aromáticas.

El saúco es una planta con gran tradición histórica. En las antiguas Grecia y Roma se consideraba sagrada, plantándose cerca de las casas para protegerlas de los espíritus malignos. Durante la Edad Media el zumo de saúco se utilizaba por las mujeres para teñir de negro el pelo y las cejas. Los eslavos creían que no se debía quemar el saúco negro y que no habia que meterlo en las casas. Los alemanes consideraban que esta planta era utilizada por las brujas con fines medicinales y que el que la cortase caía bajo el poder de la magia negra. Procuraban no plantarla cerca de las casas. Hay numerosas menciones de esta planta en el folklore de distintos pueblos europeos. H.C.Andersen escribió un cuento con su nombre, El Hada del Saúco, donde aparece como el símbolo del bien y la paz. De ella estaba hecha la varita mágica de Harry Potter en las famosas obras de J.K.Rowling. Al mismo tiempo, el saúco se consideraba el árbol en el que se ahorcó Judas después de haber traicionado a Jesús. Las leyendas de numerosos pueblos consideraban que entre sus ramas vivían las brujas y las hadas. No se recomendaba dormir a la sombra de un saúco, ya que el durmiente podía ser hechizado por las hadas. En el folklore inglés, quemar un saúco en el hogar significaba llamar al diablo a entrar en la casa.

Como véis, esta planta, tan contradictoria, con unas hojas que exhalan un olor penetrante y unas flores conocidas por su suave y delicado aroma, con unas leyendas que la convertían en símbolo tanto de lo maligno como de la protección contra éste, es muy interesante. Seguramente, si os fijáis, la descubriréis creciendo cerca de algún bosque o carretera. Será buen momento para recoger sus bayas y probarlas. Tanto si os gustan como si no, sus efectos serán muy beneficiosos. ¡Eso seguro!

MORS

mors

Zumo de frutos del bosque, diluido con agua, y con azúcar o miel añadidos. Su nombre proviene del término latino “mulsa”, que significaba “agua con miel”. En ruso, es en el s. XVI cuando la palabra consta por primera vez documentalmente, apareciendo desde entonces en numerosos recetarios por la gran popularidad adquirida.

La variedad de tipos de mors es muy amplia: se diferencian según los ingredientes que lleven, el color que tengan, el tiempo de preparación… El más habitual es el mors de arándano rojo, aunque también son populares los mors de grosellas, negra o roja, de frambuesas, y de otros frutos. La receta clásica es bien sencilla, aunque puede tener variantes: los frutos se lavan bien y se aplastan en un mortero hasta sacarles todo su jugo. La pulpa se echa en una cacerola con agua y se lleva a ebullición. La infusión resultante se enfría y se le añade el zumo antes exprimido y miel o azúcar. Debido a la facilidad de su preparación y a la gran cantidad de frutos del bosque en Rusia, país boscoso en muchas de sus zonas, el mors es una bebida que se prepara a menudo de forma casera, aunque también puede adquirirse en las tiendas. En este último caso, se gana en tiempo de almacenamiento y en comodidad, aunque se pierde en salud, porque el mors natural es una gran fuente de vitaminas A, B1, C y PP, además de microelementos tan necesarios como el potasio, el calcio, el magnesio, el hierro y el fósforo, que, al prepararse de forma industrial, se pierden en su mayor parte.

El mors puede beberse tanto frío como caliente. Frío tiene un alto poder tonificante, mientras que caliente permite al cuerpo entrar rápidamente en calor. Los dietólogos recomiendan beber mors con regularidad a las mujeres embarazadas, mientras que los urólogos y ginecólogos lo incluyen en las terapias de diferentes tratamientos contra procesos infecciosos de las vías urinarias. Por último, aunque no menos importante, está demostrado el efecto beneficioso de la ingesta regular de mors sobre nuestro estado anímico, ya que combate eficazmente los síntomas de depresiones y neurosis.

Ahora que conocéis los beneficios de esta bebida, y a pesar de que en España no sea fácil conseguir frutos del bosque, pero vista la facilidad de su preparación, os animamos a que probéis a prepararla en casa. ¡Seguro que el resultado vale la pena!