JOLODETS

jolodets

Un plato original donde los haya, ese es el jolodets. Su origen se considera ruso, aunque se pueden encontrar numerosas variantes nacionales en países como Alemania, Polonia, Letonia y Rumanía. Consiste en un plato frío de carne cocida dentro del caldo en el que se ha cocido, que se queda gelatinizado. La base para el jolodets es el caldo de carne, que la gente prepara desde tiempos inmemoriales. Durante el proceso de preparación de estos caldos la carne cocida libera gelatina natural, una especie de pegamento animal. Por eso, al enfriarse, los caldos de carne se convierten en una masa sólida y viscosa. Antiguamente, este hecho se consideraba un defecto, y el caldo se tiraba. Sin embargo, con el tiempo, se convirtió en un beneficio para los pueblos nómadas, ya que sólido el caldo era más fácil de transportar, y bastaba con calentarlo para que recuperara su forma original.

Este caldo, unido con las sobras de la comida, se trituraba y cocía en las casas pudientes rusas al día siguiente de una fiesta o comilona. El plato resultante no era muy apetitoso y lo comía habitualmente el servicio. Este fue el predecesor directo de nuestro jolodets.

Con la llegada de la moda por lo francés y los cocineros franceses a la corte rusa, este plato fue modificado. Los franceses aclararon el caldo y le añadieron especias como la cúrcuma o el azafrán para darle color. Así, el jolodets pasó a ser un plato digno de las mesas de la realeza, y se elaboraba con todo tipo de ingredientes: pescados, aves, carnes, verduras, etc. El pueblo prefirió la receta que se ha convertido en tradicional, con carne, primero porque era mucho más fácil de conseguir, y también porque era más fácil de preparar que sus hermanos de alta cocina. Hoy en día suele prepararse de alguno de los siguientes ingredientes: ternera, cerdo o pollo.

Etimológicamente, jolodets proviene de la palabra fríoхолод -, ya que es necesario enfriarlo para que se convierta en un plato terminado. En Rusia es un plato muy habitual en las celebraciones, utilizándose de entrante o primer plato combinado con ensaladas y otros aperitivos. Para muchos, la mesa de Nochevieja no puede estar completa sin un buen jolodets.

En la cocina española no existe equivalente al jolodets ruso. Tiene un sabor muy propio que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie. Pero además de su originalidad, el jolodets tiene numerosos aspectos beneficiosos para la salud. Su virtud principal consiste en su alto contenido en colágeno. Esta fibra, que responde de la unión de los tejidos conjuntivos del cuerpo, es imprescindible para la piel y los huesos. Sus efectos son hoy en día ampliamente conocidos: asegurar la elasticidad de la piel, prevenir su envejecimiento, mantener los tejidos sanos y fuertes. Además del colágeno, otros elementos presentes en altas cantidades en el jolodets son la gelatina, imprescindible para la buena salud de las articulaciones, y la glicina, un aminoácido que actúa como neurotransmisor, evitando los estados depresivos y permitiendo la síntesis del colágeno. Por último, el jolodets es una rica fuente de vitaminas del grupo B, que actúan sobre la formación de hemoglobina y el mantenimiento del sistema nervioso.

Como véis, el jolodets es toda una fuente de elementos beneficiosos para nuestro organismo. Animáos a probarlo, porque podemos garantizaros que su sabor y textura os sorprenderán.

¡Buen provecho!