KVAS

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El kvas es una bebida típicamente eslava, con muchos siglos de tradición y gran popularidad hasta nuestros días. La primera mención oficial a esta bebida data del año 989, cuando, tras la cristianización del pueblo, el Gran Duque Vladimiro ordenó repartir entre la población “comida, miel y kvas”. Se sabe que los antiguos egipcios fabricaban hace ya 8,000 años algo intermedio entre el kvas y la cerveza. También en la antigua Babilonia se producían bebidas frutales parecidas, y personalidades como Heródoto e Hipócrates dejaron descripciones de una bebida similar.

“Kvas” significa “bebida ácida”. Su sabor es específico; parecido a la cerveza, pero sin su amargor. Puede ser de dos tipos: de pan, el más común, en cuya composición entran la harina de centeno, el azúcar, la malta de centeno o levaduras lácteas, levadura y agua; o de frutas y frutos del bosque, que se obtiene a partir del zumo de la fruta en cuestión, al que se añaden componentes del kvas de pan. En cualquiera de los dos casos pasa por un proceso de elaboración basado en la infusión y la fermentación que dura varios días. Precisamente la fermentación hace que tenga un ligero componente alcohólico que varía entre los 0´7 y los 2´6º, dependiendo del proceso de su preparación. A pesar de ello, y debido a sus numerosas cualidades dietéticas, el kvas está incluido en las dietas de los enfermos hospitalizados, así como en las de las tropas, los marineros y los presos. También está indicado para los deportistas, ya que, como bebida obtenida a partir de la malta, aumenta la masa muscular y el rendimiento físico, y disminuye el cansancio.

Al igual que los productos lácteos fermentados, como el kefir, el kvas regulariza el tránsito intestinal, mejora el metabolismo, y evita la propagación de bacterias y microbios nocivos. De hecho, sus propiedades bactericidas quedaron demostradas en 1913 de la mano del científico ruso Sótnikov. Es también una fuente de vitaminas B1 y E, así como de hasta 10 aminoácidos esenciales. Pero lo que más popularidad le otorga entre la población, especialmente en los meses de verano, es su fuerte efecto calmante de la sed. Numerosos puestos de kvas llevan abriéndose en verano en las calles de las ciudades rusas, ucranianas, bielorrusas, etc. desde hace décadas, siendo ya una estampa estival típica los bidones amarillos de kvas aparcados en las aceras.

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Alforfón o trigo sarraceno (parte II)

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En cuanto a propiedades alimenticias, el trigo sarraceno tiene pocos competidores. La lista de sus componentes impresiona: 18 aminoácidos, vitaminas E, PP y todas las del grupo B, incluyendo el ácido fólico, así como un gran número de oligoelementos: calcio, flúor, yodo, hierro, fósforo, potasio, cobre, zinc, boro, cobalto y molibdeno. Una alta concentración de proteínas de origen vegetal y una muy baja de carbohidratos completan esta maravilla de la naturaleza.

Pero no contento con eso, el trigo sarraceno se conserva mejor que otros cereales, ya que no se amarga con el tiempo ni enmohece por el exceso de humedad. Al no utilizarse pesticidas en su cultivo, se considera un alimento ecológicamente limpio. Y es uno de los pocos cultivos que aún no pueden modificarse genéticamente, por lo que no existe riesgo de que sea transgénico.

Todo ello lo hace perfecto para combatir numerosas dolencias: hipertensión, anemia, ateroesclerosis, dolencias del hígado y edemas, tos seca y dolor de garganta, inmunodeficiencia, forúnculos y abscesos, así como para limpiar el organismo.

A pesar de ser prácticamente desconocido en Europa occidental, el alforfón tiene un puesto de honor en las cocinas de otros muchos países. En Rusia, Ucrania y Bielorrusia el alforfón es el ingrediente principal de numerosos platos. Iremos publicando algunas propuestas en nuestra sección de Recetas para que podáis prepararlas en casa. En Asia, el alforfón es ampliamente utilizado en la cocina – para la preparación de fideos y otros productos de pasta en Japón; de bollitos dulces en Corea; de mermeladas, chocolate y diversos licores en China – y fuera de ella – para aumentar la energía vital en China y La India, para lo cual se recomienda caminar sobre granos de alforfón; o combatir el insomnio, durmiendo sobre cojines rellenos de su cáscara. La miel de alforfón es la más dulce de todas y un gran remedio contra los resfriados y la gripe. Su color es único, variando desde el rojo hasta el marrón oscuro. Tiene altos contenidos de glucosa y fructosa, así como una alta concentración de hierro, por lo que es muy recomendada contra la anemia.

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Debido a sus múltiples efectos beneficiosos sobre la salud, existe y es muy popular la dieta del alforfón. Dura entre 7 y 14 días y es efectiva para perder peso (se pierden entre 7 y 20 kg, dependiendo del peso inicial). Es una monodieta que consiste en tomar únicamente trigo sarraceno, sin añadirle sal, azúcar o especias. No tiene un menú rígido, ni horarios o raciones que uno deba respetar, lo cual constituye un gran aliciente para aquellos que la siguen. Al ser un producto rico en proteínas, pero con una concentración mínima de carbohidratos, es también un producto calórico que sacia, pero al ser las proteínas de origen vegetal, se asimila muy bien por el organismo, permitiendo deshacerse no sólo de los kilos que sobran, sino también de la celulitis y hacer una limpieza del hígado y los riñones. Por eso, esta dieta se considera no sólo estética, sino también curativa. Pero, a pesar de ser un producto dietético, el alforfón no puede suplir todas las necesidades del organismo. Por ello los dietistas aconsejan combinar la dieta del alforfón con el kefir. Así, los resultados no sólo son espectaculares, sino que además no tienen efectos nocivos sobre la salud.

Convendréis conmigo en que el alforfón es un alimento realmente único e interesante. Probad la forma en la que más os gusta e incluidlo en vuestra dieta. ¡Los resultados serán estupendos!

Alforfón o trigo sarraceno (parte I)

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El trigo sarraceno o alforfón suele considerarse un cereal, al igual que el mijo o la avena, aunque en realidad no lo sea, ya que no pertenece al grupo de las gramíneas. Crece en tallos altos con flores, y frutos en forma de granos piramidales. Su cultivo se remonta a 4 milenios atrás en la zonas montañosas de La India y Nepal, de donde es originario. Se considera que desde ahí, por medio de las rutas comerciales y las caravanas, irradió a las zonas limítrofes y después al resto del mundo. En Rusia comenzó a cultivarse en el s. VII d.C., recibiendo el nombre de гречка – ”griega”debido a que los que la introdujeron aquí fueron monjes griegos que entonces vivían en algunos monasterios rusos. En otros países europeos, donde llegó mucho más tarde, en la Baja Edad Media, gracias a las cruzadas, este grano recibe el nombre del sitio desde el que se introdujo; así, en Francia, España y Portugal se conoce como “trigo sarraceno”, en Grecia e Italia como “trigo turco”, en Finlandia, “tártaro”. En Nepal, de donde es originario, se le denomina “arroz negro”, al ser el grano más popular en Asia después del arroz.

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Los mayores productores, y a la vez consumidores, de trigo sarraceno son China, Rusia y Ucrania, donde este grano se cultiva especialmente para su uso alimenticio. En los demás países, entre ellos España, el trigo se cultiva en muy pequeñas cantidades para alimento del ganado o para la producción de miel.

A menudo nos preguntan qué sabor tiene el alforfón, a lo cual nos vemos obligadas a responder que…¡a alforfón! Porque, ¿qué sabor tiene el arroz? Lo mismo le pasa al trigo sarraceno: no tiene un sabor marcado, no es ni ácido ni dulce, aunque sí se distingue perfectamente del resto de granos una vez probado. El color originario de sus granos es verde, aunque la mayor parte de la gente lo conoce de color marrón más o menos oscuro. Esto es debido a que, después de su recolección, los granos pasan un proceso industrial en el que se tuestan a altas temperaturas, después de lo cual se secan y enfrían. De esta forma se venden en las tiendas, lo cual permite prolongar su fecha de caducidad, aunque destruye parte de sus propiedades alimenticias.

En su forma natural, los granos son difíciles de conseguir, aunque también son comestibles. Su sabor es suave y pueden consumirse en crudo. También pueden utilizarse en la cocina; en esos casos las semillas se germinan, añadiéndose posteriormente a ensaladas o preparando gachas. La gran ventaja del alforfón es que en su cultivo no se utilizan pesticidas. Esto es debido a dos factores: primero, a que el propio alforfón es una planta que se come las malas hierbas y no suele ser atacada por plagas; por otro lado, las abejas son muy sensibles a los productos químicos, por lo que su uso se limita mucho cuando se trata de producción de miel. Esta ausencia de pesticidas convierte al trigo sarraceno en un producto ecológicamente limpio.

ZUMO DE ABEDUL

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El abedul es un árbol muy difundido en las zonas frías del norte de Eurasia y América. Es característico por el color claro de su tronco y ha sido uno de los elementos de la cultura rusa desde hace siglos. Son muy conocidos sus numerosos efectos beneficiosos para la salud, beneficios que también otorga su savia, que se recoge haciendo pequeños cortes en la corteza del árbol. De ahí surge el zumo de abedul, que muchos siguen recogiendo manualmente, aunque también puede comprarse ya hecho. La mejor época para la recogida son los inicios de la primavera, entre mediados de marzo y finales de abril, cuando empiezan a brotar las primeras hojas. En los árboles de mediano y gran diámetro se practican cortes superficiales en los que se insertan unos tubitos terminados en un recipiente en el que se recoge la savia. De un mismo árbol pueden obtenerse entre 2 y 3 litros al día; para que el árbol no se seque, los cortes practicados se tapan con cera.

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El líquido recogido puede beberse directamente, o pueden añadírsele azúcar y otros ingredientes para hacer sirope, vino o kvas. El mismo zumo ya lleva un 2% de azúcar natural, por lo que tiene un sabor ligeramente dulce y un color transparente.

Su composición es rica en muchos elementos imprescindibles para nuestro organismo: hierro, cobre, manganeso, sodio, potasio, calcio, níquel y manganeso, además de vitaminas, aceites esenciales, fitoncitos y otros. El zumo de abedul ayuda a limpiar el organismo, eliminando las toxinas; está altamente recomendado para personas que sufren de artritis, gota y reumatismo. Se utiliza para combatir enfermedades de las vías respiratorias, la tos, las disfunciones del hígado y las jaquecas.

Puede utilizarse también como remedio externo para combatir la caspa y fortalecer el cabello, así como para purificar y nutrir la piel. En el primer caso, se utiliza después del champú, a modo de bálsamo. Para la piel, ayuda hidratar con zumo las zonas que presentan excemas o acné.

Con todos estos beneficios, no presenta ninguna contraindicación. El único caso en el que puede no ser recomendable es si la propia persona presenta una reacción alérgica individual.

Al igual que pasa con el mors, el zumo de abedul no es sencillo de conseguir en España. Pero si algún día podéis probarlo, os animamos a hacerlo, porque ademas de estar riquísimo, es natural y ayuda a mantenernos sanos y fuertes.

На здоровье!

MORS

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Zumo de frutos del bosque, diluido con agua, y con azúcar o miel añadidos. Su nombre proviene del término latino “mulsa”, que significaba “agua con miel”. En ruso, es en el s. XVI cuando la palabra consta por primera vez documentalmente, apareciendo desde entonces en numerosos recetarios por la gran popularidad adquirida.

La variedad de tipos de mors es muy amplia: se diferencian según los ingredientes que lleven, el color que tengan, el tiempo de preparación… El más habitual es el mors de arándano rojo, aunque también son populares los mors de grosellas, negra o roja, de frambuesas, y de otros frutos. La receta clásica es bien sencilla, aunque puede tener variantes: los frutos se lavan bien y se aplastan en un mortero hasta sacarles todo su jugo. La pulpa se echa en una cacerola con agua y se lleva a ebullición. La infusión resultante se enfría y se le añade el zumo antes exprimido y miel o azúcar. Debido a la facilidad de su preparación y a la gran cantidad de frutos del bosque en Rusia, país boscoso en muchas de sus zonas, el mors es una bebida que se prepara a menudo de forma casera, aunque también puede adquirirse en las tiendas. En este último caso, se gana en tiempo de almacenamiento y en comodidad, aunque se pierde en salud, porque el mors natural es una gran fuente de vitaminas A, B1, C y PP, además de microelementos tan necesarios como el potasio, el calcio, el magnesio, el hierro y el fósforo, que, al prepararse de forma industrial, se pierden en su mayor parte.

El mors puede beberse tanto frío como caliente. Frío tiene un alto poder tonificante, mientras que caliente permite al cuerpo entrar rápidamente en calor. Los dietólogos recomiendan beber mors con regularidad a las mujeres embarazadas, mientras que los urólogos y ginecólogos lo incluyen en las terapias de diferentes tratamientos contra procesos infecciosos de las vías urinarias. Por último, aunque no menos importante, está demostrado el efecto beneficioso de la ingesta regular de mors sobre nuestro estado anímico, ya que combate eficazmente los síntomas de depresiones y neurosis.

Ahora que conocéis los beneficios de esta bebida, y a pesar de que en España no sea fácil conseguir frutos del bosque, pero vista la facilidad de su preparación, os animamos a que probéis a prepararla en casa. ¡Seguro que el resultado vale la pena!

JOLODETS

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Un plato original donde los haya, ese es el jolodets. Su origen se considera ruso, aunque se pueden encontrar numerosas variantes nacionales en países como Alemania, Polonia, Letonia y Rumanía. Consiste en un plato frío de carne cocida dentro del caldo en el que se ha cocido, que se queda gelatinizado. La base para el jolodets es el caldo de carne, que la gente prepara desde tiempos inmemoriales. Durante el proceso de preparación de estos caldos la carne cocida libera gelatina natural, una especie de pegamento animal. Por eso, al enfriarse, los caldos de carne se convierten en una masa sólida y viscosa. Antiguamente, este hecho se consideraba un defecto, y el caldo se tiraba. Sin embargo, con el tiempo, se convirtió en un beneficio para los pueblos nómadas, ya que sólido el caldo era más fácil de transportar, y bastaba con calentarlo para que recuperara su forma original.

Este caldo, unido con las sobras de la comida, se trituraba y cocía en las casas pudientes rusas al día siguiente de una fiesta o comilona. El plato resultante no era muy apetitoso y lo comía habitualmente el servicio. Este fue el predecesor directo de nuestro jolodets.

Con la llegada de la moda por lo francés y los cocineros franceses a la corte rusa, este plato fue modificado. Los franceses aclararon el caldo y le añadieron especias como la cúrcuma o el azafrán para darle color. Así, el jolodets pasó a ser un plato digno de las mesas de la realeza, y se elaboraba con todo tipo de ingredientes: pescados, aves, carnes, verduras, etc. El pueblo prefirió la receta que se ha convertido en tradicional, con carne, primero porque era mucho más fácil de conseguir, y también porque era más fácil de preparar que sus hermanos de alta cocina. Hoy en día suele prepararse de alguno de los siguientes ingredientes: ternera, cerdo o pollo.

Etimológicamente, jolodets proviene de la palabra fríoхолод -, ya que es necesario enfriarlo para que se convierta en un plato terminado. En Rusia es un plato muy habitual en las celebraciones, utilizándose de entrante o primer plato combinado con ensaladas y otros aperitivos. Para muchos, la mesa de Nochevieja no puede estar completa sin un buen jolodets.

En la cocina española no existe equivalente al jolodets ruso. Tiene un sabor muy propio que, para bien o para mal, no deja indiferente a nadie. Pero además de su originalidad, el jolodets tiene numerosos aspectos beneficiosos para la salud. Su virtud principal consiste en su alto contenido en colágeno. Esta fibra, que responde de la unión de los tejidos conjuntivos del cuerpo, es imprescindible para la piel y los huesos. Sus efectos son hoy en día ampliamente conocidos: asegurar la elasticidad de la piel, prevenir su envejecimiento, mantener los tejidos sanos y fuertes. Además del colágeno, otros elementos presentes en altas cantidades en el jolodets son la gelatina, imprescindible para la buena salud de las articulaciones, y la glicina, un aminoácido que actúa como neurotransmisor, evitando los estados depresivos y permitiendo la síntesis del colágeno. Por último, el jolodets es una rica fuente de vitaminas del grupo B, que actúan sobre la formación de hemoglobina y el mantenimiento del sistema nervioso.

Como véis, el jolodets es toda una fuente de elementos beneficiosos para nuestro organismo. Animáos a probarlo, porque podemos garantizaros que su sabor y textura os sorprenderán.

¡Buen provecho!

Queso Bryndza

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Hoy os presentamos un tipo de queso del que seguramente no habréis oído hablar: bryndza. A pesar de ser un total desconocido en España, cuenta con una gran popularidad en toda Europa del Este, especialmente en países como Rumanía, Moldavia, Bulgaria o Eslovaquia. Es un tipo de queso blando, con un color que varía entre el blanco y el amarillo pálido; su consistencia es homogénea y no tiene corteza exterior.

Reza la leyenda que fue descubierto hace 7,000 años por un mercader árabe en uno de sus viajes. Era costumbre entonces entre los pueblos nómadas y seminómadas llevar botas de piel con leche de oveja para el camino. Cuando, tras haber recorrido un buen trecho, el mercader echó mano de su bota para beber, descubrió que la leche se había convertido en un líquido blancuzco en medio del cual flotaba un trozo sólido de color blanco. Al probarlo, descubrió un nuevo tipo de queso que hoy en día conocemos con el nombre de bryndza.

Leyendas aparte, la preparación de lo que podría considerarse bryndza aparece descrita ya en La Odisea de Homero. Los turcos fueron muy amantes de este queso, popularizándolo por todo el Imperio Otomano. En 1787 se abrió la primera factoría de bryndza en Detva (Eslovaquia), aunque ya de siglos anteriores quedan referencias escritas a este queso.

Etimológicamente, bryndza proviene del rumano y significa “queso de oveja”, ya que inicialmente sólo se elaboraba con leche de oveja. Hoy en día, aparte de la leche de oveja, se utilizan también la leche de vaca, cabra y búfalo, así como sus mezclas, a las que se añade fermento y cloruro de calcio. La mezcla se deja en salmuera durante un tiempo no inferior a 20 días, aunque puede llegar hasta los 60 días. De la duración de la maceración depende el sabor del queso: a más tiempo de maceración, más fuerte y salado será. Al ser tan sencilla, su preparación se hace tanto en grandes factorías como en las propias casas de los comensales.

El queso bryndza se utiliza en numerosos platos de la cocina del Este: mamalyga, Liptauer o bryndzové halusky, siendo este último el plato nacional eslovaco. En Polonia existe una zona que produce bryndza con denominación de origen: Bryndza Podhalanska, elaborada con leche de oveja. En la ciudad ucraniana de Rajiv se celebra cada otoño el festival de la bryndza. La tradición cuenta con varios siglos de historia y originariamente celebraba el regreso de los pastores de los altos pastos veraniegos. Durante las fiestas, se abren numerosos puestos callejeros en los que los transeúntes pueden probar los platos típicos de la zona, así como varios tipos de bryndza de producción local. En Grecia cuenta con un gran favor el queso feta, el familiar más cercano de la bryndza. Al igual que ésta, se conserva en botes de cristal en salmuera y tiene una consistencia muy parecida, con la diferencia de que el sabor del feta es mucho más suave.

Además de su rico sabor y su versatilidad culinaria, el queso bryndza resulta también muy recomendable para la salud. Contiene altas cantidades de vitaminas B1, B2 y C, así como de calcio, natrio y fósforo. De hecho, es el queso donde el calcio se encuentra en su forma mejor asimilable por el organismo humano, por lo que ha probado ser muy beneficioso para el sistema óseo, así como para el pelo, los dientes y las uñas. Como muchos otros lácteos, ayuda a regular el tránsito intestinal, ya que erradica las bacterias nocivas y facilita la digestión. Por último, está demostrado el efecto beneficioso del queso bryndza sobre la piel, aumentando su elasticidad y suavidad.

Como cualquier producto tiene sus contraindicaciones, que en este caso vienen motivadas por su alto contenido en sal. Esto lo hace no recomendable para personas con dolencias de riñones o hígado, así como para los que sufren de hipertensión. También, al tratarse de un lácteo, está contraindicado para las personas que tengan intolerancia a la lactosa.

Esperamos que os animéis a probar este producto ahora que conocéis todas sus maravillas. ¡A degustar!

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VODKA (parte II)

El término “vodka” deriva de la palabra rusa agua (вода). A pesar de que la primera mención a este término aparece en un documento de 1431, no fue hasta 1936 cuando comenzó a utilizarse oficialmente debido una directiva soviética que ordenaba la indicación de esta palaba en las botellas. Anteriormente, se había denominado “Vino gubernamental” o “Vino de mesa gubernamental” (казённое вино).

El “cinturón” del vodka en Europa, donde éste es desde hace siglos la principal bebida alcohólica, incluye Rusia, Bielorrusia, Ucrania, Polonia, los países bálticos, Escandinavia (a excepción de Dinamarca), Islandia, y partes de Hungría y Eslovaquia. Según los especialistas, la forma correcta de tomar el vodka es a una temperatura de 8-10º y de un trago, para enseguida “comerlo” con algún alimento de sabor fuerte, como pueden ser los pepinillos, las setas marinadas, el arenque o el pan negro de centeno. También es aconsejable abrir la boca y expirar fuerte, para que la bebida se asimile bien.

Hoy en día pueden distinguirse tres tipos de vodka: vodka común, especial y de frutas. El vodka común, llamado también vino de pan (хлебное вино), es el vodka sin aditivos que se conoce mundialmente y que sirve de base para la producción de los otros dos tipos. El vodka especial se obtiene disolviendo en vodka común aromatizantes y aceites esenciales. Por último, el vodka de frutas se obtiene añadiendo al vodka común una mezcla de zumo de frutas, azúcar y levadura, lo cual suele disminuir la graduación de la bebida.

Desde antiguo se conocen las propiedades antibacterianas del vodka. Según una receta popular, ante los primeros síntomas de resfriado debe tomarse un chupito de vodka con un poco de pimienta justo antes de acostarse. También ayuda contra la otitis, echando en el oído un poco de vodka rebajado con agua para cortar el proceso infeccioso. Otro método, probado personalmente, es envolver el cuello en gasa remojada en vodka (con un film y un pañuelo encima para que no empape la cama) para dormir ante un proceso infeccioso de la garganta. A la mañana siguiente la infección suele remitir y los ganglios inflamados, deshincharse. El vodka también es utilizado para uso externo, por ejemplo en las distensiones musculares, picaduras de insectos o infecciones cutáneas. Por último, y seguramente como cualquier otra bebida fuertemente alcohólica, puede emplearse en casos extremos como anestesiante.

A pesar de todas estas cualidades, y por sentido común, no debe excederse en su consumo, ya que el vodka puede lo mismo relajar que mandar al hospital a aquél que lo toma. Para evitar esto último, es muy importante adquirir vodka de buena calidad. Hay varias formas de distinguir si el vodka es genuino o falsificado:

la existencia de cualquier poso indica la mala calidad de la bebida;

– tras dos-tres semanas el vodka falsificado pierde su transparencia y su color se vuelve mate;

– la calidad del vodka puede determinarse con una sencilla prueba: echar la bebida en un tapón y acercarle una cerilla: si el vodka es genuino producirá una débil llama azul, mientras que un vodka falsificado podrá o no arder en absoluto, o producir una pequeña explosión;

– otra prueba es agitar la botella: un vodka demasiado diluido en agua producirá burbujas gruesas, mientras que el vodka genuino producirá pequeños hilos de burbujitas;

– por último, es desaconsejable beber un vodka que tenga un olor fuerte o desagradable.

Esperamos que os haya gustado nuestro artículo. Tomado con moderación, el vodka es una estupenda bebida que vale la pena probar a la manera rusa, o sea, fría y con una buena tapa.

За ваше здоровье!

VODKA (parte I)

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El vodka es una bebida alcohólica compuesta de alcohol etílico (40%) y agua (60%). El alcohol etílico se obtiene de alcohol rectificado extraído de los cereales o la patata. Según la materia prima utilizada en la elaboración del alcohol rectificado, se distinguen tres zonas geográficas: el vodka de cereales se produce especialmente en Rusia, Bielorrusia y Ucrania; el de cereales y patata, en Rusia; y el de patata, en Alemania, Bielorrusia y Polonia.

El agua utilizada es, preferentemente, agua blanda procedente de las partes altas de los ríos o de manantiales. Debe ser totalmente incolora y transparente, con una concentración mínima de sales. Para ello, antes de mezclarse con el etanol, el agua pasa por varias etapas de limpieza, como la aireación y la filtración a través de arena de cuarzo.

Una vez obtenida la mezcla inicial, ésta se filtra primeramente a través de carbón activado, para posteriormente volver a filtrarse varias veces para obtener la calidad deseada. En Rusia, la tecnología de la producción del vodka fue desarrollada en la década de 1890 por un Comité técnico gubernamental, manteniéndose casi invariable desde entonces. Lo que más se valora en un vodka es precisamente la ausencia de sabor. Un buen vodka debe beberse como agua.

Según la teoría más aceptada, el antecesor del vodka, el aquavita, apareció en Rusia y Ucrania en el s. XIV de la mano de comerciantes genoveses. Debido a que en las zonas rusas no se conocían hasta entonces bebidas tan fuertes, siendo las más comunes las elaboradas a partir de la miel, la nueva bebida comenzó a rebajarse con agua, obteniendo una gran acogida entre la población. Ya a finales del s. XV el zar Iván III ordenaba el primer monopolio estatal sobre la producción y distribución del vodka, monopolio que sería abolido y restablecido varias veces a lo largo de la historia. Entre los ss. XVI y XVII el vodka ruso fue ampliamente exportado a Europa. En Rusia se vendía en las llamadas tabernas reales por cubos, cuyo volumen rondaba los 12´5 l. Tras la Revolución de 1917, el vodka comenzó a producirse también en Estados Unidos y Europa occidental por los antiguos productores de vodka rusos que habían emigrado tras la Revolución soviética, surgiendo marcas tan conocidas como Smirnoff y Eristoff.

Es antigua la discusión entre rusos y polacos sobre cuál es la patria del vodka. Entre 1977 y 1982 esta discusión se dirimió en un tribunal internacional de arbitraje, que dio la razón a la Unión Soviética, declarando que el vodka era una bebida nacional rusa y que, como tal, sólo podía anunciarse mundialmente como vodka ruso aquél que había sido producido en Rusia. El resto de marcas internacionales sólo podían desde entonces anunciar “la cualidad particular de su marca”. Como curiosidad, destacar que en francés existen dos transcripciones del mismo término: vodka, que se utiliza en relación al vodka ruso, y wódka, para nombrar el polaco.