Frutas del bosque (parte V) – Mora

mora

En su forma salvaje crece en numerosas zonas de Euroasia y América del Norte, en sus latitudes medias y septentrionales. En cuanto a su forma cultivada, su patria es América del Norte, donde fue plantada por primera vez, en los años 20 del s.XIX. Hoy en día Méjico es el líder mundial en el cultivo de esta baya, exportando gran parte de sus cosechas a EEUU y Europa.

Este arbusto espinoso crece en bosques y orillas de los ríos, en Rusia mayoritariamente en su forma salvaje, siendo raro encontrarlo como cultivo en jardines. La mora es la prima-hermana de la frambuesa, con la que comparte numerosas características. Por eso, en numerosos lugares se la conoce como “la frambuesa negra”. Florece durante todo el verano desde mediados de junio, y en agosto produce abundantes cosechas. Sus bayas pasan por diferentes colores según van madurando: empiezan siendo verdes, pasando luego a un color marrón rojizo, para acabar siendo negras cuando ya están totalmente maduras. Como planta medicinal, la mora era conocida hace más de 2,000 años, en tiempos de Dioscórides. Según una antigua leyenda griega, las moras son gotas congeladas de la sangre de los titanes heridos en la batalla contra los dioses. Es rica en ácidos orgánicos, sales minerales (cobre, potasio y manganeso), azúcares naturales (fructosa, sacarosa y glucosa), pectina, fibra, ácido ascórbico, provitamina A, vitaminas del grupo B, K, E, P y PP. También lleva numerosos elementos minerales: sodio, magnesio, potasio, fósforo, calcio, hierro, níquel, molibdeno, cobre, manganeso, bario, cobalto, cromo, titanio, vanadio y estroncio. Las semillas contienen un 12% de aceites naturales. La miel de las moras es transparente y de sabor agradable.

En la medicina popular de la mora se utilizan tanto las bayas, como las flores, raíces y hojas, ricas en vitamina C y aminoácidos. Las infusiones de hojas de mora tienen efectos cicatrizantes, antiinflamatorios y diuréticos. Están recomendadas en casos de dolencias del corazón y del sistema nervioso. También se utilizan emplastes de hojas de mora para heridas cutáneas o eccemas. El zumo de bayas y hojas de mora se utiliza para combatir la bronquitis, la angina, la faringitis, la anemia y otras dolencias del sistema digestivo. Mejora el metabolismo y refuerza el sistema inmunológico. Sus bayas son un sustituto natural de la aspirina, con la diferencia de que actúan sobre todos los órganos del cuerpo y no tienen contraindicaciones. Hay numerosas recetas medicinales para distintas dolencias, pero, de acuerdo con una creencia popular, no se deben recoger las hojas de las moras después del 29 de septiembre, ya que están marcadas por las fuerzas del mal.

Esta planta cuenta con mucha historia y numerosas curiosidades. Antiguamente se utilizaba, junto con el arándano negro, para elaborar tintes para la ropa. En las culturas paganas se consideraba que esta planta tenía propiedades mágicas y protegía contra las desgracias. En algunas zonas boscosas se plantaban cinturones de moras alrededor de las aldeas para protegerlas de los espíritus del bosque. Con el Cristianismo, la mora se convirtió en el símbolo de la pureza de la Vírgen María. Pero verla en sueños supone un mal augurio, ya que simboliza todo tipo de desgracias y la existencia de enemigos.

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